2 mar. 2011

Pidan, busquen y llamen

La bendición es el resultado de creerle y de buscarle.



Mateo 7:7-8 “Pedid y se os dará buscad y hallareis, llamad y se os abrirá” .
Las bendiciones de Dios llegan a los que están creyéndole, la bendición es el resultado de creerle y de buscarle.
La duda nunca va a producir resultado, ya que es el peor de los enemigos de la fe, el ladrón de las bendiciones. Debemos detenernos antes de anunciar cualquier duda, y dejar que las dudas se mueran de hambre, y más bien comenzar a celebrar nuestras expectaciones, porque si no esperamos algo grande, siempre vamos a esperar lo peor, y el que no espera nada, el azar siempre le trae noticias desagradables. Cuando Moisés envió los espías a la tierra prometida, 10 de ellos dudaron, y por cada día de duda El Señor les dio un año de dolor, por esto terminaron dando vuelta a un monte por 40 años. “Un día de duda te trae un año de dolor, 365 días de angustia”, por eso, nunca dudes de la palabra de Dios. La experiencia más costosa es dudar.

¿Qué hacer cuando queremos o anhelamos una bendición de parte de Dios?

1. Pedir. Cuando pides muestras que la distancia a tu solución es una pregunta, una petición. En Santiago 1:6 se nos ilustra hay que pedir con fe no dudando nada, simple y llanamente hay que saber pedir. Hay que pedir conforme a la voluntad de Dios, a lo que a Él le agrada.

2. Buscar, la búsqueda indica que tienes que dejar el lugar donde te encuentras para ir al lugar de tu bendición, pero, ¿dónde está tu necesidad?, si no haces una búsqueda no la vas a encontrar. Dejar el lugar de comodidad para encontrar tu respuesta. Lo leprosos mientras iban fueron sanados, en su caminar fueron sanos, por eso hay que moverse y actuar para experimentar algo, el movimiento trae emoción.
No te quedes quieto, ¡busca! En Éxodo 14, cuando Moisés estaba enfrente del Mar Rojo se puso a orar, pero Dios le dijo: “¿qué estás haciendo?, ve y dile al pueblo de Israel que marche”…porque en el marchar está la bendición, está el experimentar el poder; Dios no bendice a nadie que esté estático. Jesús le dijo al paralítico: “toma tu lecho y muévete”. Abraham para ser bendecido por Dios tuvo que salir y buscarlo. Usted nunca poseerá lo que no esté dispuesto a perseguir, por eso busque. Los caballos de carrera nunca ganan en los establos, tiene que correr la carrera. Dios es galardonador de los que diligentemente le buscan (Hebreos 11:6). Cuando te mueves sientes. El movimiento cambia tu ambiente. Es por eso que el modelo de Jesús nos hace correr, porque nos movemos constantemente.

3. Llamar, cuando llamas revelas que alguien está tratando de descubrir, el que llama se le abrirá, tenemos que llamar, preguntar, y cuando estás dispuesto a llamar, preguntar, clamar, llamar las cosas que no son como si fuesen, Dios te escucha y te ayuda. La Biblia dice que toda guerra cuando hay problema siempre rodea el nacimiento de un milagro.

Cuando hay puerta de oposición allí hay un milagro, nada es tan malo como parece al principio. La batalla es la oportunidad de probar que usted le cree a Dios. Debemos crecer en fe y afrontar la situación. Llama a tu Dios, llama con confianza. El tamaño del enemigo representa el tamaño de tu galardón, así que entre más grande el problema, más grande será tu premio.
Llama, pide, busca, sino pides, no se te va a dar, sino buscas, no vas a hallar la respuesta y si llamas se te van abrir las puertas, usted siga llamando, siga tocando todo, ya que el que pide y sabe pedir recibe, el que busca halla y al que llama se le abrirá.

Dios nos da la respuesta a nuestra crisis, a los problemas que enfrentamos a diario, no se dé más por vencido, no digas: “no sé qué hacer”, “de esta no salgo” “no puedo”, más bien dígale a Dios que le muestre como sale de esta, porque si se puede, recuerde que fe agrada a Dios, si usted actúa en fe, siempre tendrá un milagro. No quite su mirada de Jesús, ponga la palabra delante de usted.